Que te abracen tan fuerte que se te rompan los miedos,
Que se te fragmenten las costillas y se te claven en los pulmones.
Que salgan volando por los aires, asustados, y no vuelvan jamás.
Que te cuenten al oído las miserias, de las que no sufrirás. Nunca más.
Que conozcas tus historias pasadas, pero que ya no sean tuyas.
Que hayas superado la repulsión hacia la sangre, milagrosamente.
Que camines por puentes inexistentes, colgados por la gravedad.
Que corras sin huir, y que te detengas mientras avanzas.
Que sientas en silencio, pero que no escuches sin pensar.
Que te enamores en soledad, mientras conoces inexplicablemente multitudes.
Que la vida se convierta en un sueño, y la naturaleza tu próximo hábitat.
Y que la memoria sea larga, o que las páginas puedan darte nuevas vistas.

Que no vives para que se note tu presencia,
que lo haces, sino, para que lo haga tu ausencia. 



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Nunca se me han dado bien las presentaciones, los inicios, explicar al mundo a qué vienes, si no es para derrotarlo. Hacerle una lista sobre los adjetivos que más bien se acomodan en tu papel, y luego hacer ver que son reales, que más bien no podrían irte. Nunca. Ni menos las despedidas, por eso una se va silenciosamente, intentando que nadie note que ha estado ahí. Poco a poco, como quien vuelve de noche y no quiere que nadie de su familia escuche sus pasos.

Pero hay veces que tenemos que volver y nos da igual si es por la puerta grande o por la pequeña, siempre y cuando esté abierta. Porque, si realmente hace falta, nos tiramos a la piscina en invierno (siempre que no esté helada, claro). Y aquí estoy para decirlo, en voz alta, gritando y produciendo eco entre las montañas: he vuelto, a casa, después de mucho tiempo. Y con hogar nuevo, para sentirme a gusto. Conmigo misma. 

Realmente no sé qué será de esta morada. Principalmente quiero subir relatos, historias, sin sentidos de los míos, garabatos hechos con palabras aulladas al viento. Aunque también quiero hablaros de viajes, de libros y de libretas, de mi universo y de la biología, como quien enseña a sus hijos lo bonita que puede ser la vida con ilusión entre los ojos.

Espero ser suficiente y que los miedos se queden arropados debajo de la cama, en lugar de los monstruos. 

Comments

  1. Bienvenida a tu casa: estamos deseando leerte.

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    1. Ay, muchas gracias P, yo también estoy deseando leeros a todos :)

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  2. "explicar al mundo, a que vienes, si no es para derrotarlo" <3
    Me encanta que las frases del principio tengan un sentido pero haya que pensar para buscárselo y que ni persiguiéndolo lo halles a la primera y a solas porque cada uno le da el suyo.
    Bienvenidísima Viv, te recibo con los brazos bien abiertos y eléctricos.

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  3. en la vida están los que caminan de puntillas porque sólo así se sienten cómodos y los que caminan de puntillas deseando poder ser capaces de pisar bien fuerte.
    extraña esta ausencia que desprendemos algunos incluso cuando estamos...

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