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Showing posts from 2017

(Into) the wild

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Hey, ¿cómo yo por aquí? ¡Cómo tú por aquí! Sí, he estado desaparecida de este lugar; (sí, no me siento culpable... o quizás un poco). Sí, he vuelto para dejaros un poco de la natura que he estado recorriendo con mis pies, estos días, en Andorra. ¿Preparados? Ahí va una avalancha, pero sin nieve, de fotografías: Primer día (Montmalús) Segundo día (Siscaró) Quisiera poder transmitiros con palabras lo que siento, lo que me transmite, lo que soy cuando estoy ahí. Ojalá no tuviera que enseñaros con, básicamente, píxeles mientras espero que alguien, algún día, llegue a comprenderlo. Porque en parte ayuda a recordar dónde estoy yendo o dónde quiero ir, qué estoy consiguiendo o qué quiero ser. Quisiera tanto, pero (otra vez) se me escapa de las manos. Porque, al fin: significaría describirme, y llevo décadas sin saber cómo aprender. Soy esa niña pequeña que, con tres años, a hombros de su padre, ya veía fluir el viento entre sus manos. Y esa,...
Hace bastante tiempo que quería escribir esta entrada. Es más, desde que empecé siéndolo, ya tenía pájaros por la cabeza cantándome que, en un momento u otro, debía hacerlo. O igual eran personajes. Venía a contaros que, justamente hoy, llevo cinco meses siendo vegetariana , y sigo considerando que es la mejor decisión que he tomado en todo lo que llevo de año. Sí, quizás a algunos os parecerá una exageración; pero creedme cuando os digo que así lo vivo, así lo siento y así, a menos que no cambien las cosas, seguirá siendo. Lo que vengo a explicar es, por supuesto, mi experiencia . Delante de todo, me gustaría dejar claro que no vengo a decir qué es mejor ni qué es peor; no vengo a haceros reflexionar sobre un cambio. Vengo a contaros qué es mejor para mí y cómo ha sido este. Aunque haga cinco meses que empecé siendo vegetariana, se puede decir que llevaba más replanteándomelo. Informándome, hablando con personas que fueron lo que debería ser una familia. Estuve un mes, justamen...
Una llamada de teléfono, que nadie cogerá.  Un mensaje en el buzón de voz.  Un silencio roto entre palabra y palabra.  Una melodía detrás, un piano silencioso. Y la casa en modo vibración, pero nadie está.  En el fondo, las estrellas brillan a chispazos.  Curiosamente, como cada noche, ella se detiene a miralas. No está en casa, no está fuera. Pero, ¿dónde está? Te necesitamos, ahora , dice la voz que no podrá ser escuchada.  Y ese alguien, en el otro lado del planeta, seguirá dudando.  Hace dos meses que no se detiene, mira hacía arriba, respira y (os) escribe. Hace tiempo que, un solo pensamiento erróneo que dirige su vida hacia la deriva, es imperdonable. Hace algunos momentos, tanto largos como cortos, que no piensa en las historias que había guardado entre la luz del atardecer y el del amanecer. Hace, si lo calculamos en la unidad de la velocidad de la luz, una eternidad.  Pero, a la misma vez, nunca ha dejado e...
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En mis ganas, el mar, y el silencio roto.  "We were born before the wind Also younger than the sun Ere the bonnie boat was won As we sailed into the mystic " Hark, now hear the sailors cry Smell the sea and feel the sky Let your soul and spirit fly i nto the mystic "

Mátalo, al miedo o al diablo

Brujas. Eso es lo que sois, lo que siempre habéis sido. Culpables, de que la tierra no gire al revés y de que el sol se esconda solo una vez al día. Brujas, cada una de ellas. Todas. Cuatro rostros tapados por la oscura noche, y por capuchas negras, rodeaban la hoguera que dejaba en el cielo marcas de humo. Se agarraban las manos dulcemente –o, al menos, de la manera más dulce que puede parecerte a ti, lector y mundano- y, lentamente, danzaban para la luz de la luna, que las iluminaba también. El quinto, y el sexto, aparecieron justo cuando el reloj habría marcado la media noche, pero justamente no lo hizo porque el tiempo había decidido detenerse. Sin explicaciones, sin leyes físicas a seguir. El planeta había dejado de rotar, y quizás sus satélites también. Todo parecía como si el caos estuviera entrando en nuestras casas, sin llamar antes al timbre. Una de las mujeres se colocó en medio del círculo, ignorando el fuego casi extinto e introduciéndose en él, dejando ver a...
« The long memory is the most radical idea in the country. It is the loss of that long memory which deprives our people of that connective flow of thoughts and events that clarifies our vision, not of where we’re going but where we want to go » .  - Utah Phillips Hace tiempo ( igual bastante, como una eternidad, quizás ya no os acordáis ) pregunté si os gustaría que escribiera sobre ciencia, especialmente sobre biología, en el blog. Y aquí estoy, para hablaros sobre la memoria, ya que en la encuesta salió un resultado positivo. ¿Por qué no? Una vez creamos la memoria, aunque esta sea breve, debemos almacenarla; se dice que hay tres manera de hacerlo: pasando primero por una etapa sensorial, con la percepción, luego por una memoria a corto plazo y, para acabar, aunque no para todos los recuerdos, la de largo plazo (recuerdos que tengan un tiempo mayor a seis meses). Así, podríamos decir que nuestro cerebro actúa como un filtro, pues no debemos ni podemos inundarnos ...
Recuerdan que había niebla. Llegaba hasta la orilla y, así, la superaba: pasando entre los agregados de arena que constituían la playa. Y desde pocos centímetros del nivel del mar hasta la cima de lo que sus ojos veían, y seguramente más allá, las pequeñas gotas de vapor de agua empezaban a enfriarse. En medio de los pinos ya estaba más que condensada.       Todo era como si los árboles gritaran desesperadamente que solamente existían para dejar ver que eran un intento de supervivencia, que agarrarse fuertemente a las últimas piedras que había en su terreno erosionado, solo representara una inmortalidad que nunca sería suya. El símbolo que tan poco honoraban, al fin.  Desesperados. Como si toda esa fuerza vital no fuera capaz de ser representada entre sus raíces porque, pobres árboles perennes, se sentían superados por la reacción de la humedad y de la calidez. Y lo único que hacía el viento, que refunfuñaba suavemente, era dejarlos más descolocados....
En el cielo los colores rojizos se asentaban tenuemente, con un poco más de intensidad, entre las nubes. Mientras tanto, un tren llegaba a San Petersburgo. Justamente era ese en el que él había viajado, pero que ahora abandonaba. Y, al hacerlo, le impresionaron los primeros rayos del día, como si le hubieran estado esperando para despertarse.  En el sitio más alejado de la estación una chica, con un maletín en mano, aguardaba con impaciencia. Movía la cabeza de un lado hacia el otro como si, al hacerlo, pasara más rápido o simplemente apareciera antes de tiempo. Cosa que no iba a suceder, bien lo sabía ella. No ese día, probablemente tampoco otro. Aunque, claramente, el tren tenía que hacerlo. Lo hizo cinco segundos más tarde, ni uno más ni uno menos. En el lugar indicado, ahí donde le estaban esperando. E, igual como había llegado, se fue, dejando en el ambiente un rastro de humo y de vapor. Él aún no había apartado la mirada, como si pretendiera encontrar las respuestas ne...
Todo lo que un día había sido tierra, civilizaciones y hogares, ahora estaba recubierto por enormes masas de agua. La vida se había agarrado a su esencia, como quien no quería abandonarlo todo al tener conocimiento de lo que iba a ocurrir. Y sí, ocurrió: en el día más soleado del verano, y todo tuvo que atenderse a las consecuencias del mal tiempo. Fue como si los rayos de sol hubieran decidido descongelar de golpe el ártico, con un cúmulo de energía; entonces el océano descendió de sus profundidades para llegar hasta lugares inhóspitos, para él. Todas las ciudades pasaron a tener mar, justo encima, y desde la superficie los edificios, que un día habían sido rascacielos, ya no parecían tan altos. Ahora estos no suponían nada más lejos que grandes cuevas para la vida marina; y ahí, entre animales acuáticos, habitaba la existencia. Y nunca unos corazones tan pequeños, cada uno de ellos con solo una aurícula y un ventrículo, habían latido tanto. Y tan fuerte. En la distancia, un pe...
Que te abracen tan fuerte que se te rompan los miedos, Que se te fragmenten las costillas y se te claven en los pulmones. Que salgan volando por los aires, asustados, y no vuelvan jamás. Que te cuenten al oído las miserias, de las que no sufrirás. Nunca más. Que conozcas tus historias pasadas, pero que ya no sean tuyas. Que hayas superado la repulsión hacia la sangre, milagrosamente. Que camines por puentes inexistentes, colgados por la gravedad. Que corras sin huir, y que te detengas mientras avanzas. Que sientas en silencio, pero que no escuches sin pensar. Que te enamores en soledad, mientras conoces inexplicablemente multitudes. Que la vida se convierta en un sueño, y la naturaleza tu próximo hábitat. Y que la memoria sea larga, o que las páginas puedan darte nuevas vistas. Que no vives para que se note tu presencia, que lo haces, sino, para que lo haga tu ausencia.  /// Nunca se me han dado bien las presentaciones, los inicios, explicar al...